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Una ventana abierta a la profunda magia del amor verdadero y eterno.

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AMADA MIA

Amada mia, qué tarde se ha hecho bajo los faroles, qué lluvia racheada golpea los balcones, qué triste estar sin ti, verte donde contigo fui feliz.

Amada mía, se han apagado todas las flores, el viento no dibuja con las hojas caracoles y la hierba tiene miedo de salir.

Amada mía, cuento por un año cada día sentado en la buhardilla amanecida del calor de tu mirada bajo mi piel. Esos ojos que dormían siguiendo el rastro de un amor, que por no quedarse, se fue.

Amada mía, escribo con sangre melodías, de llantos, penas y alegrías, que dejaste pintados en la pared. Escribo versos, escribo noches de escarcha húmeda y fría, describo adioses en cada rincón donde mis labios yo posé.

Amada mía, guardo bajo llave sensaciones, miradas, besos y canciones, objetos que de llorarlos olvidé.

Te escribo ahora, amada mía, que el sol está quemando mis retinas, que el mar susurra olvido por las esquinas, que la seda de tu boca yace inerte en un papel.

Te escribo ahora, amada mía, entre el vértigo de la marea distante, en el preciso instante, al ser consciente de que jamás te veré.

rain

MANUTHECROW

Abril

Altivo en la derrota acabe aquí, sucumbido al dolor de cada gota y frenesí, perdido en las ondas de un lago en abril, muerto de frío por escurrirse los besos en la memoria senil, bolsillos rotos de caricias esparcidas  mil, perezoso, confundido y quebrado mi alma perdí.
La soledad, gran invento, para los que soñamos tanto despiertos que se nos olvido dormir.
 

Raquel, o los ojos perfectos.

La ELLA de mi categoría ELLA, se llama Raquel… A mi parecer… humilde y noctambulo parecer, tiene nombre con olor a flores, pelo liso de todos los colores, sonrisa letal en todas las ocasiones en que sonríe, si de verdad tienes la enorme suerte de que Raquel te sonría, todas las veces.

Raquel era mi nombre. Al menos es el que tenían pensado mis primerizos progenitores en caso de que hubiese nacido del sexo contrario. Como me gusta eso de llevar la contraria, nací sonriente, pero niño… y Manuel que me encasquetaron. Pero mi parte de Raquel, la más lista, práctica y racional se refleja en el espejo cuando simulo estar bien sin estarlo. Raquel es experta en esconder sus sentimientos ante la gente, luego, en la tenua luz de su dolor, llora mares de esos en los que darías tu vida por bañarte. Hay quien ha hecho mucho daño a Raquel, pues bien, sólo tengo un pequeño deseo, que el infierno se cebe con el.

Raquel vive en dos mundos, en ese donde si o si hay que tener los pies en el suelo y girar mientras el maldito mundo gira y otro en que cierra sus ojos, abre los brazos y se eleva hacia las nubes, lejos, lejos… bien sabe ella como tocar el cielo con la yema de los dedos. Bien sabe llevarte entre lunas y estrellas donde nadie ha pisado jamás antes. Ojo, Raquel no tiene dobleces, o te quedas ahí con ella, o caes, como mil corazones de plomo, donde más o menos me dejo caer a mi.

Si te mira, pierdes, si pasa a tu lado, pierdes, si hueles su pelo, pierdes… si te dice te quiero, mueres. ¿A qué más puedo aspirar que oírla decirme eso? Dibuja caricias con el talento de un pintor frente a un lienzo en blanco, perdida en ese mundo que es para ella su habitación, colgada de un hilo de voz, recostada sobre ti, contando las veces que te palpita el corazón… silenciosa, atenta al máximo, a sabiendas, de que cada palpito ya siempre tendrá su nombre. Este o no este, se llame como se llame.

Raquel es una contradicción en si misma, tal vez por ello necesite de quien la Oriente, pues siempre pide consejos que luego nunca toma en cuenta. Mil millones de caras me habré cruzado por las aceras y sigo buscando la suya. Raquel se da entera, no entiende eso del amor sin morir por dentro cuando surge la magia de unos labios buscando los suyos. Nunca olvidas su primer beso. Tampoco el último, aunque este rezas cada día por que no llegue y si lo hace… puede que algún día te veas frente a un teclado repasando con el indice la forma perfecta de su cara pegada a tu pecho.

Dicen que Raquel olvida pero no es verdad, ella sólo se protege de los pensamientos que no la dejan avanzar. Luego tiene muchas de esas noches que pasa mirando por la ventana preguntándose si… si… y si… Porque Raquel en el fondo necesita que la abracen y si no tiene quien lo haga, vuelve al pasado a recordar cuando era el sol y yo, la tierra con mi luna siempre dispuesta a iluminar sus noches.

Raquel sonríe, tanto que es incapaz de reprimir lágrimas de felicidad. Es fiel, y si llegase a no serlo, se mortificaría por ello. Regala su caminar con la cara tapada con su pelo aunque no te quiera ver.

Raquel respira en este mismo instante en que yo lo hago.

Fue una tarde lluviosa en un cementerio de un pueblo sin nombre cuando la vi por última vez. Yo cambiaba las flores de mis abuelos y ella velaba postrada sobre el mármol a su madre.
Hacia años que no me dirigia la palabra hasta que el diluvio universal cayó sobre nuestros rezos. Sólo yo llevaba paraguas y al taparla, cogió la parte del paraguas que tenía cogida yo, rozandonos de nuevo esa piel que conocíamos a la perfección el uno del otro.
En una tejabana, lloviendo sin piedad y en silencio, fui colocando su mojado pelo tras su oreja, mechón tras mechón… sin apartar la mirada de sus ojos cerrados… No tuvo valor para soltarme, y yo no lo tuve para nombrarla al oído, un susurro siquiera… nada…

Cuando la lluvia descanso, cuando Dios terminó de darme esa última oportunidad, aún nos quedamos así. Yo tocando su pelo, ella acariciando mi mano y sin mirarnos. Dos sombras en media de una carretera de arena embarrada.
La música que oíamos cuando estábamos juntos comenzó a bajar de volumen… las nubes se retiraban decepcionadas y sólo el sonido de una gota de la tejabana,caía ya, sobre el paraguas.

Raquel me miro, y morí. Me recoloco uno de mis mechones y se fue de aquel paraguas en el que habría pasado el resto de mi vida.

Hoy, cuando ya cuento por años ese día, sigo sin entender por que no dije nada. Tal vez es que a Raquel, a todas las Raqueles, incluso a las Raqueles que se llaman Marisoles… Hay que recordarlas como son. Auténticos regalos divinos que tuve la suerte de encontrar bajo mi árbol de Navidad.

Pese a que siempre las deje con el papel de regalo puesto.

hay un hombre tocando el violín y las cuerdas de son los nervios de su propio brazo

Ese, debo ser yo.

Feliz cumpleaños, una vez más mirando desde la colina como el viento mueve tu pelo en la orilla del mar.

2013-07-08 21.15.26

Xara

Vamos a dejar que los rayos del sol iluminen este texto…

A buen seguro conocéis la sensación, debida, tal vez, al despertar a destiempo que queda impregnado el resto del día de aquello que soñabas… imposible de quitártelo de encima, como un mal chubasquero empapado, como una desilusión colmada… Las imágenes se quedan en la memoria, se resisten y se repiten hagas lo que hagas, vayas donde vayas… Hasta acostarte y soñar de nuevo. Si hay suerte lo retomarás donde lo dejaste y si no, que es lo que generalmente pasa, respirarás el aire de otro sueño, dejando este en la caja negra del olvido, cubriéndose de polvo, marchitando con el cansino paso del tiempo, que en lo onírico, nadie aún ha medido. Sin embargo, en la historia de tu vida quedará un día marcado para siempre por ese sueño no soñado, no terminado de soñar, incumplido e incompleto. Quedará un día de tu vida pintado del color de dos cielos, dos lugares entremezclados de la rara manera en que se mezcla el agua y el aceite, uno flotando sobre el otro, otorgándole color y sabor añejo, sabor y lo que es más importante, un sentimiento real y ácido de querer regresar pagando el peaje de despertar en mal momento.

Esta no es más que la historia de uno de esos días. O uno de esos sueños. Tal vez ambas cosas.

Extraño. Esa es la palabra que llevo rato buscando. Me siento extraño. Desnudo, sentado en una enorme cama que no es la mía, pero que así considero, sin reconocer ni los colores del edredón ni las sábanas que me cubren de cintura para abajo, pero siendo míos, recordando haberlos puesto. Una cama de una amplitud considerable. Tampoco es mía, pero no recuerdo haber dormido en otro sitio durante años… ni la habitación, ni ese espejo encima de un tresillo, ni el armario al lado de la enorme puerta que, delante de mi, no puedo dejar de mirar, como si el vacio del otro lado, como si esa oscuridad, me fuese a tragar de un momento a otro.

Detecto vida a ese otro lado, una densidad del aire desconocida aunque familiar entra por el marco de la puerta anegando de un dulce aroma cada esquina que miro. Escucho el último aliento del agua de una ducha cayendo… una respiración, un suspiro, un susurro y unos pasos templados recorriendo el pasillo, rompiendo como un grito el silencio la oscuridad del otro lado… Un gemido ahogado con nombre de mujer explota en mis retinas vestida con albornoz rosa, preciosa, de rubio pelo mojado, sonrisa de dibujos animados y figura de revista… “Xara”, me dicen mis cinco sentidos y aunque juraría no haberla visto nunca, también me jugaría el cuello diciendo que siempre la he amado.

Extraño.

– ¿Qué estás mirando jovenzuelo? ¿Ya te has acostado? – dice ella mientras seca minuciosamente cada mechón de su larga melena frente al espejo de la puerta del armario. Pero ¿quién demonios es? ¿por qué se le ilumina la mirada al verme? ¿de dónde ha salido? Caen gotas de agua en el suelo, las mira y seca disimuladamente con la planta de su pie derecho, enseñando una cómplice sonrisa, girando su largo cuello para mantener sus ojos sobre mi más tiempo, como quien mira fascinado un cuadro ella me mira, sin dejar caer la toalla… me mira y la miro, como quien descubre que en unos ojos de mirada limpia puede caber todo su mundo.

Xara y yo llevamos casi doce años juntos, los hacemos en Junio, el dia uno. Nos conocimos en un curso de postgradro en la facultad de periodismo por mera casualidad, nadie estaba sentado a su lado y mi enfermiza impuntualidad me regaló ser quien ocupase, ya para siempre, el hueco que había a su lado. Tras los exámenes quedamos con el resto de un pequeño grupo para celebrarlo y ella, que no era ni mucho menos de las que se acuestan con alguien en la primera cita, hizo una excepción conmigo, a las cinco de la mañana, en el Paseo del Prado, 27, bajo. Al año siquiente viajamos a Egipto y delante de un matrimonio inglés muy simpático le puse un anillo alrederor de su dedo provocando los aplausos de medio hotel. Un año después de ese día, nos casamos en una pequeña ermita de una aldea de Soria, llevando dos testigos y al matrimonio inglés, bajo una tormenta típica de verano y un fotógrafo de 20 euros la hora. Dos años después estuvimos cuatro meses alejados por culpa de mi trabajo como corresponsal en Italia y desde entonces hasta hoy, hasta este mismo minuto en que la veo embadurnarse de crema hidratante las manos, no he vuelto a separarme de ella, ni un minuto se ha separado mi pensamiento de esa espalda húmeda ni de ese reflejo empañado ¿Cómo sé todo esto si aún miro con desconfianza las fotos de la mesilla de al lado? Ni lo sé ni ya me importa, deja caer al suelo el abornoz, sonriendo más aun al espejo, saludando perspicaz con la mano antes de ponerse una camiseta blanca hasta los muslos y gateando por el colchon besándome sutilmente los labios mientras escruta la repentima timidez de mi gesto embobado.

– ¿Se puede saber que te pasa esta noche?

– N… nada.

– Ya, pues… no dejes de hacerlo.

– ¿De hacer qué?

– De mirarme como si nunca antes me habrías visto, me gusta.

– Tal vez sea porque jamás te he visto – sonrío y sonríe, acercando su boca a la mía a cámara lenta.

– Ya pues… que no se te vuelva a olvidar mi cara pequeño…

– Trato hecho – … y la beso como si tampoco nunca la hubiese besado.

Xara me hace el amor de manera diferente cada vez. Hay días en plan salvaje que me agota y otros en que puede estar besándome una  hora antes de tocarme el cuello, señal inequívoca en ella de que me desea. Repite constantemente “soy tuya, soy tuya”, “mi cuerpo es tuyo”, “que bueno amor” y alguna cosa más que me dejo para los ratos sueltos. No deja nada de ella fuera de la cama, se da toda y toda la recibo. Jamás tuve entre mis brazos curvas tan hermosas como las de Xara y su cadera cadenciosa. Jamás labios tan ardientes recorrieron mi cuerpo, ni manos de trazos tan suaves me hicieron estremecer antes. Un lunar destacaba a centímetro y medio de su ombligo y le gustaba que se lo acariciase mientras, recostada y rendida, se abrazaba a mi como quien abraza por última vez… o primera…

– Sabes que te quiero ¿verdad?

– Claro…

No era la respuesta que Xara esperaba.

– ¿Claro? a ti te pasa algo… ¿me lo vas a contar o tendré que adivinarlo? me empiezas a preocupar.

– Xara…

– Si…

– Eh… ¿por qué? ¿ por qué me quieres? si no soy especial, si no tengo un cuerpo musculado, si hasta este mismo momento… vivía sumido en la oscuridad… y estaba encantado de hacerlo…

Xara torció el gesto. Levantó su cabeza apoyándose sobre los codos, sin soltarme la mano y clavándome la mirada, con el tempo perfecto de un metrónomo afinado, reparó en cada sombra de duda que me asaltaba el ánimo. Sentí cómo podía leer mi alma, párrafo a párrafo, lentamente, sin soltar palabra. Enseguida se dio cuenta de que quien estaba con ella no era yo, al menos el yo con quien desayunaba cada mañana.

– Te quise desde el día que te vi entrar por la puerta en clase. Desde el momento en que me sonreiste apurado. Aquel día todo el mundo estaba tan distante… que decidí sentarme sola, sin plantearme volver al día siguiente y apareces tú, tarde como siempre, con ese pelo despeinado y te quise. Estuve todo el curso prendada de ti. Cada día me levantaba solo porque sabía que iba a verte. Cada noche me acostaba con tus notas al margen escritas en mis apuntes. Cada fin de semana soñaba con una primera cita contigo. Hasta que te tuve. Desde entonces llevo prenguntándome cómo pude vivir tantos años sin ti. Sin tus bobadas a destiempo, sin tus salidas de tono, sin tus dibujos en el espejo del baño, sin tu arroz caldoso, sin las películas de media noche, sin tus caricias y abrazos… ¿Cómo pude pasar un solo día sabiendo que existías y no estar a tu lado? Dímelo tú, díme por qué eres como eres, díme por qué me pediste que me casara contigo en medio del desierto, o por qué sigues con tu manía de cocinar los sábados… díme qué he hecho yo para saber que no puedo estar en otros brazos que no sean tus brazos, ni puedo imaginar besar una boca que no sea tu boca… ¿acaso soy especial yo? ¿acaso soy modelo? ¿acaso no he estado insoportable hasta para mi misma? si no sé cómo sigues a mi lado, si me lo pregunto todos los días… si tengo miedo de envejecer y no me desees… si tengo celos del champú que utilizas… si envidio tu corbata, siempre colgada de tu cuello… Te sé, te conozco y reconozco y lo hice nada más mirarte, como te miro ahora… te amo ¿acaso es tan difícil que esto pase entre dos personas? siempre me estás hablando de amor eterno y del destino y me miras como si nunca te hubiese escuchado… Soy yo… Xara, aunque podría llamarme de cualquier otra forma, tener otro color de pelo, ser más alta… y tù eres tú, podrías ser Gerald Butler pero no, eres tú y a ti no te he encontrado en otra persona. No hay nadie más especial mi amor… soy tuya, siempre seré tuya, siempre nosotros…

Un largo silencio se adueñó del momento. Tengo millones de defectos, incontables al ojo humano, pero no soy tonto. De pronto todo cobró sentido: las sábanas, el armario, las fotos, su pelo, su voz… Por un momento me lo creí y juro que de verdad estuve a punto de hacerlo. Tan mayorcito y tan iluso… aún me zancadilleo cuando me pillo desprevenido, aun me martirizo con el olor de su piel, todavía me acuchillo a traición por la espalda. Miré cómo sus dedos enlazaban perfectamente con los míos y todo atisbo de duda quedó aniquilado. No tuve más remedio que decirselo.

– Ya… pero has olvidado un pequeño detalle en tu discurso.

– ¿Cuál?

– No eres real.

Las lágrimas asolaron el rostro de Xara.

– Ven aquí… no pasa nada… ven… – sin consuelo, se abrazó con fuerza a mi, empapando mi pecho, moviendo la cabeza de lado a lado, buscando encajar en el hueco entre mi cuello y mi soledad, ese lugar al que, en sueños, aún recurro con demasiada asiduidad – tranquila… no llores…

– Lo siento… – alcanzó a gemir…

– Yo más…

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Hay días que despertando sin haber tenido que despertar te quedas anclado en un sueño y ese día lo arrastras por el fondo de tu mundo llevándolo contigo a cada paso que das. Xara merecía ser rescatada. Merecía el sueño ser soñado. Tantos años juntos para acabar siendo el difuso recuerdo de una noche de automutilación emocional. Por justicia, al  menos, le di cuerpo entre líneas de madrugada. Quién sabe, tal vez un día corrija cada palabra y la convierta en una historia digna, literariamente hablando.

Por cierto, si estas por ahí, sería un placer invitarte a un paseo. Tal vez en el del Prado.

MANU THE CROW

P.D: “Xara” nació de la inspiración que me regalaron las deliciosas horas transcurridas escuchando el disco “Scenes from a memory” de Dream Theater. Thank you John…

¿Cómo pude pasar un solo día sabiendo que existías y no estar a tu lado?

Sigo en pie

Sigo en pie

 por latido

 por costumbre

 por no abrir la ventana decisiva y mirar de una vez a la

 insolente

 muerte

 esa mansa

 dueña de la espera.

Sigo en pie

 por pereza

 en los adioses

 cierre y demolición de la memoria.

 No es un mérito

 otros desafían

 la claridad

 el caos

 la tortura.

 Seguir en pie

quiere decir coraje

 o no tener

 donde caerse

 muerto.

 ♥ Mi pleno amor, allá donde estés♥

 I miss You

 Mz.

A TOÑY (Y SU ESPACIO)

Sera breve esta homilia de lunes.

Cacharreaba con el movil viendo lugares lejanos al alcance de un click, como los vuestros, cuando cai en el Espacio de Toñy que suelo leer y, en ocasiones, comentar. Oh Toñy! confio que leas esto. Le di a “Like” y sin querer a una tecla que ponia “Reblog”. Quien me diria que esa tecla llevaba tu entrada a mi espacio??? Yo no lo sabia y desde luego estaba muy lejos de mi intencion. Deje el susodicho comentario y no le di mas importancia hasta que comence a recibir YO comentarios que no entendia. Asi que vine aqui y…AGH!! tu entrada en mi casa… acababa de saber que era el “Reblog”. Por supuesto, actue rapido y la borre, pues ni era mi animo, ni quise hacerlo asi, ni expresaba nada de mi, mas bien de Toñy y alli se debe quedar. Los comentarios que recibi… lo siento, no eran para mi ni reflejo de lo que siento. Luego mis disculpas a Toñy por mi torpeza (ademas tengo un brazo roto y solo escribo con una mano) y si te he causado algun problema o alguien te ha ido diciendo lo que aqui ha visto… explicado queda. Jamas, digo JAMAS, copie una sola letra ajena en esta mi casa, cosas que otr@s much@s  no pueden decir. Que lo siento, vale? ya no le dare mas a “Reblog”… en fin…

Estoy aprendiendo a fuerza de equivocarme como son los adentros de esto. Un beso Toñy.

ULTIMO TE QUIERO AL MARMOL

Van llegando los dias en que parecen que son mas largos, el sol se retira mas tarde y aun con frio, la noche echa pronto la persiana por las calles. Van llegando, despacio muy despacio, los dias que mas te gustaban, aquellos en que reunias almas, las amasabas y con un leve soplido, plenas dejabas de amor cubiertas hasta el invierno cumplido. Van llegando los dias que no veras, porque como desde agosto callado sigo en este sitio… volaste, no como yo te queria hacer volar, pero volaste para no regresar.

Y hablo de regresos, puesto que este, lo lea quien lo lea, es el mio a este lugar, que tambien es mio (al menos por dentro). Creo suficiente tiempo el transcurrido para guardar luto por quien protagonizo las ultimas entradas del mismo y aunque jamas se vaya, porque los amores asi sentidos siempre quedan en la retina o las arenas soñadas de la playa, son estas mis palabras de despedida, no a tu dulce cara, ni a tu oido, ni abrazandote por la espalda… sino al marmol inconfundible donde los sueños, como flores marchitas, descansan donde tu descansas. Es mi adios, aunque no te olvido.

He dormido infinidad de noches abrazado a la idea de que no te habias ido. Es una fase, la negacion, que permite, en este caso a mi, mantener viva la imagen de quien no lo estaba realmente. Una noche, casi sin darme cuenta, deje de abrazarte para dormir y acto seguido llore lo que tuve que llorar, cosi mi herida (bonita cicatriz la que lleva tu nombre) y levante la voz y el animo al dia venidero. Abri ventanas, puertas, cortinas, ganas, corazones y mi alma a la vida que tanto amabas y decidi volver a vivir sin estar cansado de hacerlo, por las pequeñas cosas que merece la pena pelearselo. Principalmente, por tratar de volver a escribir, heme aqui, tratar de volver a andar en bici, entrenar a un pequeño gran portero y quitarle el polvo a la palabra amor, dispuesta a ser nombrada mas asiduamente por mis cuerdas vocales en pro de otear la posibilidad (lejana tal vez) de que haya unos ojos como los fueron los tuyos que me vieron por fuera y por dentro y se enamore de mi lluvia, mis alegrias, mis llantos y lamentos. Eso si, sin el peso, que es solo mio, del dolor de verte ir, que nadie debe llevar sino solo yo y quienes aun te dejan mensajes (como flores en un cementerio) en tu blog, estancado en el espacio y el tiempo. Alli aun se escuchan canciones, pero caeran las tejas, las piedras de las paredes humedas y se derrumbara algun dia por inanicion.

Volverme a enamorar es facil, lo hago todos los dias. De una voz, de una sonrisa, de unas letras, de la lluvia nocturna, de las olas, del sol… de tantas y tantas cosas que me enamoran. Que se vuelvan a enamorar de quien escribe como tu lo hiciste (y otras antes que tu) pues es probable, pero no es un fin que busque, sin embargo, te digo, ahora que estoy en paz con tu marcha, que tampoco se encontrara un muro inexpugnable, un corazon herido, sangrante y las venas sin color. Este blog es un homenaje al AMOR, eterno y verdadero, desde la primera entrada a esta ultima, porque es y esta y se puede tocar. Mujeres ha habido que me dejaron comprobarlo, la ultima murio, pero quizas fue la que mas nitidamente me enseño lo que es amar sin entresijos, sin una cuerda de espino, sin dobleces ni reglamentos genericos, sin guerra de sexos ni alardes sospechosos, sin marcha atras a los errores, con valentia, fe, confianza, fidelidad y compromiso. Todo exento de manuales y psicologia inversa. Desnudos, tal cual nos trajeron al mundo, pero por dentro, sin maldad, sin enredos. Desnudos y entregados a la causa, que no era mas que reirnos mucho viendo como se nos arrugaba el cuerpo… juntos. No esta mal, verdad?

Hace frio. Dies grados que con el viento se transformara en una sensacion termica de 5 o menos. No parare mucho mas aqui delante tuyo y jamas volvere a pisar estos barros donde yaces porque la verdad, si te dejo atras, ahi te quedas. Te llevo dentro, conmigo a donde vaya eso si, pero nadie me vera mas tiritar de frio frente al marmol de tu ausencia. Mi mision es contar historias donde la gente pueda verse inmersa, inundada de emociones, con holas y adioses, que hay muchos, pero no mas como este. Mi mision es cobijar soledades por las noches, dar amparo al desamparo que el amor derrama, señalar la luz cuando de tanto llorar, no se ve nada. Soy un solitario y enfermizo romantico que se hizo una casa para serlo aun mas y atraer a quienes lo fueran tanto. No les decepcionare, mi pluma se agita en mi pecho deseosa de comenzar a mover animos, pero no podia sin antes decirtelo por ultima vez, aqui, delante tuyo, soportando el gelido frio de la despedida.

Te quiero, asi sera por el resto de los dias que contemplen mi vida. Tu marcha casi acaba con ella, pero no es menos cierto que me encontre comprendido y acompañado, y tuve fuerzas para asimilar la injusticia del plan divino envenedado que te alejo de mi. Dejo reposando en la memoria nuestro ultimo beso y tus ultimas palabras “no me sueltes”… no, no te suelto, pero te dejo atras por miedo a que te conviertas en un aullido callejero. No eres un fantasma, solo una preciosa chica de sonrisa perpetua y enorme corazon que tuvo la mala suerte de emprender una dolorosa lucha y encarnizada batalla que perdio. De ti queda todo, pero mi primer paso sera en sentido contrario al dolor y en el mismo a los momentos inolvidables que aun me quedan, acompañado o no, por escribir tras vivirlos sin taras ni anclajes emocionales que valgan.

Te digo adios amor, me abro a la vida, y con paso firme dejo el marmol donde puede estar tu nombre, pero no tu. Direccion al mar, sonriendo en los adentros de mi alma, afortunado por lo que tuvimos, expectante por lo que pueda pasar mañana y si alguien se cruza en mi camino con una invitacion a un nuevo sendero, lecho y/o habitacion… viviremos, sentiremos, acariciare su pelo toda la noche… lejos esta el FIN de escribirse aqui.

Desde el mar… remonto el vuelo, reinauguro mi pluma, alzo la vista y besos…

desde el otro lado de la lluvia.

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